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El arte que conquista en la guerra

Estrategias para reflexionar en torno al conflicto

“Todo el mundo elogia la victoria en la batalla, pero lo verdaderamente deseable es poder ver el mundo de lo sutil y darte cuenta del mundo de lo oculto, hasta el punto de ser capaz de alcanzar la victoria donde no existe forma.” El Arte de la GuerraHaz click para twittear

La guerra es conflicto y termina siempre en destrucción; desfavoreciendo a una considerable parte de la población. Quizá sea este el único punto de convergencia que se logra generalizar al hablar de este acto. Las estrategias, los motivos y los lugares siempre varían. Sin importar de qué guerra estamos hablando, es un tema desconsolador, ¿De qué manera podemos enriquecer nuestro acercamiento hacia los conflictos?

Otto Dix, Squad de Ametralladoras Avanza (Algún Noviembre 1916), Grabado y Aguatinta 35.2 x 47.2 cm. 1924.

Hay una multiplicidad de perspectivas cuando se revisa a la guerra a través de la mirada artística. Este artículo no pretende volver a contar la historia universal y la afectación de la guerra. Tampoco veremos los acontecimiento de manera lineal. Todo lo contrario, saltaremos aludiendo al quehacer artístico que se nutre del dinamismo.

Cualquier expresión artística habla en mayor o menor medida de su afectación por el contexto del que se rodea. El arte juega un papel poderoso, ya que la creación de obra, exhibe, crítica ó registra -en ocasiones éstas tres al mismo tiempo– el conflicto bélico.

 

El arte, mediante una de las herramientas como el lenguaje visual, puede cumplir un papel difusor ó ser un medio de opinión, que opera a un nivel distinto; que atañe al ser humano y en su nivel ulterior, nos hace cuestionarnos.Haz click para twittear

Algunos ejemplos de obra artística muestran que el cuestionamiento, poco tiene que ver si estamos a favor o en contra de la guerra y se trata más bien, de la condición humana; de sus actos, sus límites, la reafirmación o la desaparición de los mismos, junto con sus consecuencias.

El arte expresa

Por excelencia, el artista de la guerra, es Otto Dixx. Su obra está claramente influenciada por vivir la primera y segunda guerra mundial. Bocetos, dibujos y pinturas donde expone el caos. Guerra, muerte, descomposición y sufrimiento. En su obra se reúnen una serie de elementos, que la vuelven magníficamente coherente. Por un lado están sus personajes, con gestos expresivos y deformes. Por otro, su gama cromática llena de colores opacos y de pronto trazos o segmentos de colores saturados. Luces y sombras que también aportan a un escenario lúgubre y desolado. En cada una de sus piezas, podemos claramente observar el montaje de un escena que apuntala hacia la complejidad de sus personajes. Maravilloso artista que sin duda alguna nos inserta en la obra de arte.

Marina Abramovic, Balkan barroko, Instalación, 1997 Vía: Saatchi Art

Conocida mundialmente por su trabajo performático, Marina Abramovic desarrolló una pieza de alto impacto visual, relacionada al arte y la guerra. Hablamos de Balkan Barroco, presentada en la Bienal de Venecia del año 1997. El conflicto bélico citado en esta pieza es La Guerra de los Balcanes, mejor conocida como Las Guerras Yugoslavas. Este conflicto se desarrolló en el siglo XX en lo que antes era la República Yugoslava y se originó por razones políticas, étnicas y religiosas. Las fuerzas europeas y estadounidenses intervinieron en el territorio, fragmentándolo en favor de la liberación del mercado.

La pieza estaba conformada de tres instalaciones de video y tres esculturas. Es en una de éstas, que Marina aparece sobre de una pila de mil quinientos huesos de animales que lava durante 6 horas por cuatro días. Remueve toda materia de los huesos y los cepilla creando alusión a la limpieza étnica de los habitantes de dicho territorio.

En los videos, mudos, vemos a sus padres, quienes vivieron la tragedia, haciendo movimientos simultáneos como la forma de una pistola y el gesto de taparse los ojos. A Marina la vemos hablando sobre cómo exterminar ratas en Yugoslavia, un método que se inventó en el territorio e implica que las ratas se maten entre ellas. Es así como la artista expone que, tanto las ratas como seres humanos, cegados y en situaciones límite, se comienzan a aniquilar entre sí. En esta serie de obras, que combinan alegorías y metáforas, Abramovic nos propone perspectivas de cómo no minimizar un conflicto a través del tiempo.

¿Qué hay de aquello que simboliza a la guerra? Mucho se ha mencionado ya de Hiltler, y de su fallida carrera en arte. En este intento por encontrar el equilibrio perfecto para unificar y simbolizar a la raza aria, Hilter diseñó  “una bandera con fondo rojo, un disco blanco y una esvástica negra en el centro”, citando sus palabras.

Así fue como un símbolo que ya tenía historia en otras civilizaciones, principalmente orientales y europeas cambió su significado para después involucrarse directamente en situaciones bélicas que unificaron una ideología que fue llevada a sus últimas consecuencias.

Cabe mencionar que, inclusive todo movimiento artístico en el contexto de la segunda guerra mundial estuvo desplazado y minimizado.

A movimientos artísticos como el dadaísmo, el cubismo, expresionismo, surrealismo entre otros, se les denominó arte degenerado. Los estándares para poder acceder y valorar al arte se redujeron únicamente a aquellos que apuntalarán la pureza y fuerza de la raza aria. Solo se permitía exhibir o desarrollar arte en torno a la heróica Alemania, siguiendo el canon de belleza clásica.

Revisando la línea de lo permitido y lo altamente castigado, en términos de manifestaciones artísticas, podemos revisar el caso de la China comunista gobernada por Mao Tse Tung. Durante este periodo únicamente el medio visual se utilizó a manera propagandística, a favor del comunismo y cualquier otra actitud, era reprochada como contrarrevolucionaria.

Zhang Xiaogang, Amnesia y Memoria- Niño con los ojos cerrados-, óleo, 200X260 cm. 2006. Vía: Lidovky.cz

Posterior a la muerte del dictador, se liberaron los movimientos artísticos en el territorio. Ejemplo de esto fué la corriente que llevó por nombre Arte Social; combinaba elementos plásticos del pop estadounidense y la realidad de la sociedad china de manera irónica, casi burlona, criticando la homogeneización de las conductas y pensamientos.

Dos casos claros de esta corriente son los artistas Zhang Xiaogang y Yue Minjun, más aún si los ponemos uno junto del otro. En el caso del artista Xiaogang, sus retratos de gran formato, muestran una profundidad del ensimismamiento de sus personajes a través de un mínimo de elementos visuales y una sobria gama cromática. Hay un contraste entre el tratamiento pictórico de la imagen general, que se vuelve suave, casi etérea, y la aplicación de luces y sombras específicamente en los ojos de las personas. Gestos dóciles y posturas modestas que hacen referencia a una actitud aprendida, de no hablar, no expresar, no mover.

En comparación, en el cuerpo de obra del artista Yue Minjun encontramos posturas físicas en movimiento, personajes contorsionados, en paredones, en formaciones militares y el hilo conductor de la obra es, la enorme sonrisa que exhibe una dentadura completa en cada uno de ellos. Colores saturados y situaciones irreales, albergan personajes cuya sonrisa poco tiene que ver con la diversión; una máscara que oculta y obvia la incomodidad y el sufrimiento ante una dictadura.

Andy Warhol, Mao 93-250,impresión serigráfica, 36×36 inch.1972 Vía: Guy Hepner

Andy Warhol, también se cuestionó el manejo de la imagen propagandística en la campaña de Mao Tse Tung. Warhol se cuestionaba y experimentaba con el valor del mercado de arte. ¿Es equivalente el valor de un póster que se vende en la calle y que promociona a un dictador, a, una copia del mismo, que tras una modificación se exhibe y vende en una feria de arte? ¿Cuántas reproducciones de un rostro te llevan a la fama? ¿Cuál es el formato acertado para una campaña de propaganda política? Andy Warhol traza líneas para articular éstas y más preguntas en torno a la fama, el control y el consumo de la imagen.

No hay guerra sin manifestaciones artísticas. Tantas hay, que se prepara una segunda emisión para seguir revisando el fenómeno. Así como en el lienzo, en la guerra también encontramos matices que desvelan una complejidad estratégica de la manera en que el ser humano existe y reacciona.

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